Cierre de Otiñar

Futuro dudoso para Otiñar

David Munilla nos informa de los problemas que acechan Otiñar, la pequeña escuela jienense de vías duras ubicada en una cueva-redil. El descubrimiento de pinturas rupestres, el uso ganadero del pie de vía y, en algunas ocasiones, el incorrecto comportamiento de los escaladores no está poniendo las cosas fáciles.

Otiñar despide el año con dos amenazas que implican el cierre de la emblemática zona de escalada. La primera alarma saltaba en el BOJA de abril con el proyecto de la Consejería de Cultura de Jaén de cerrar la cueva de Otiñar por haberse encontrado vestigios de pinturas rupestres, y por otro y más reciente, el firme propósito del propietario a impedir el acceso definitivamente si se incumple el acuerdo de no visitar la cueva mientras el ganado permanezca con sus crías bajo la cueva, lo que ocurre en estos momentos. Los escaladores locales ruegan que se respete el acuerdo o las consecuencias podrían resultar más nocivas que el proyecto de la Consejería, ante el cual la Federación Andaluza presentó las debidas alegaciones.

Desde que Otiñar se pusiera a la cabeza de las zonas de dificultad jienenses y aunque su política local fue siempre el de secretivo, el peregrinaje de escaladores desde muchos puntos de España llegó y con él los problemas. Así su corta historia se ha plagado de sobresaltos con amenazas de cierre por parte del propietario de la finca en la que se sitúa la cueva, y no pocas broncas a pie de vía con el pastor que disfruta de los pastos de la zona. Los perros, el mal talante de algunos escaladores y el aparcar bloqueando el carril de entrada a la finca han sido los potentes detonantes que han hecho temblar la relación.

Casi milagrosamente años tras año, las aguas volvían a su cauce, en parte por la temporada en la que Otiñar no opera como zona de escalada. El invierno servía como descongestionante de problemas. Hace unos años el pie de vía de la parte más desplomada de la cueva –con ocho de las vías más solicitadas– era cerrado por un redil alambrado en el que el ganado se refugiaba estacionariamente y al que con buen criterio se podía acceder. Sin embargo, la actitud de algunos escaladores seguía produciendo problemas. A pesar de ello Otiñar ha sobrevivido como el secretivo –nunca se han publicado croquis– más conocido de Andalucía, hasta que ahora el embudo se ha estrechado demasiado.

Informacio sacada de Desnivel.com

En la imagen Javier Morales en Otiñar. Portada de la revista Escalar nº 22